miércoles, 30 de diciembre de 2015

CLXIX

Runrún: último golpe de gong

En construcciones discursivas

Nos escapamos de las manos
En lenguaje pero lengua
Calamos bien la cosa —y queriéndola—
En tiempo y forma
Deificamos lo naíf que nos sobra
Sin paciencia y a la sombra
Estrellamos miradas que nos borran
En brasas y brazos
Nos liquidamos en pasado
De rato en rato
Sublimamos —¿o será que fue un chasco?—
Al son del sol
Susurramos
¿Fábula o show? 




Stéphanie Pau Tombetta

lunes, 28 de diciembre de 2015

CLXVIII

Para hablar


La mitad se cierra.
El cielo nos arde.
Los ojos nos abres.

Desaforate, ¡bailate!
Sin aforismo ni precepto
Que el agobio no es ahora
Y desdecimos en el ágora.

Afable es la danza
Rugiente y filosa, ¡bailemos!
Que ahora no es ahora
Y bailar es mi decir.

Al clima, al tedio, al desgaste:
Sobrevivile, ¡bailale!
Que bailar es ahora
Y hablar es urgente.

Los cuerpos sólo temen al zar
Y, por vasallo, ¡danzá!
La lírica es una cumbia
Incluso un vals.

Entre un cuerpo y un movimiento
Perfectivo efecto
Entre un cuerpo y el mundo 
(no-suyo)
Sangre agitada
Entre un cuerpo y otro
Móviles raíces
Entre un entre y otro
Lo que devora.

Lo sagrado es bailar.
Hasta la sangre
¡Bailala!



Stéphanie Pau Tombetta

martes, 22 de diciembre de 2015

CLXVII

Grafía-polvareda
Es la miel del desencanto
un fino hilo de cese
y una pizca de agonía.

Al ritmo del acierto
Que lo incierto 
Acecha sin recelo.

Y que se desprende
La emergencia del ser
Por no ser, aunque saber.

Afilemos el silencio
Que el hastío ya no grita
Y las voces no mitigan.

Stéphanie Pau Tombetta


martes, 15 de diciembre de 2015

CLXVI

Sin porqué


De cierto,
lo incierto.
Deserto.

Porque rebaso, articulo
Porque huyo, persigo
Porque fragmento, deconstruyo
Porque rompo, -lo-siento
Porque hablo, no digo
Porque ausento, contemplo
Porque manifiesto, entierro
Porque contravengo, resisto 
Porque recuerdo, sublimo
Porque olvido, revelo
Porque despierto, duelo
Porque relleno, desaparezco
Porque vacío, encierro
Porque bailo, vadeo
Porque desnudo, reprimo
Porque atomizo, no miro
Porque discurro, agonizo
Porque bebo, sobrevivo
Porque mancho, desluzco
Porque amo, estremezco
Porque indago, desgarro
Porque respiro, expiro
Porque vine, me fui.


Stéphanie Pau Tombetta

lunes, 7 de diciembre de 2015

CLXV

Ahora

Memoria caleidoscopio
Peca de extravío
Sin regreso
Sombra ni huella
Si cenizas
Si nómada
Si todo

De nada.

Yugo yoico
Que es el encuentro desencuentro
Más lo que resta
Ya por demás.


Stéphanie Pau Tombetta

miércoles, 11 de noviembre de 2015

CLXIV

El revés del sempiterno

Fantasmas del futuro, anamnesis de que olvido.
Las palabras se escurren, los sentimientos agotan.
Y cuando de mí rebase el amor del que continente soy.
Y cuando ya no haya cuando.
¿¡Cuándo!? Porque esto es urgente.


Stéphanie Pau Tombetta

miércoles, 4 de noviembre de 2015

CLXIII

No, che

Si te digo que no
Sí, te digo que no
Qué no
Que sí, no-no
Que sí-no
Que yo no

El sí del No
No sino No
Discursivo ladino

Implícito
Inapelable
Infame
Inefable

Decir no diciendo que ¡NO!
Decir no-decir
No decir que -qué- no se dice
¡Qué decís!

Neguémonos a no lágrimas
Que no caiga y caiga
Sobre tu sobretodo de sufijos
Atrevete, privame
A no

Poros y prosa
No vuelta
Mi ausencia
No-yo.


Stéphanie Pau Tombetta

jueves, 8 de octubre de 2015

Mala formulación II

Del muertx social

Entonces ahora que conseguiste trabajo te vas a sentir mejor porque, viste, la sociedad te tiró un guiño simpatiquísimo y sos parte de algo más, ¡de éso!, éso —a partir de ahora: esto— que mueve todo. Entonces ahora que conseguiste laburo vas a tener tu plata para lo que necesites, para lo que quieras. Entonces ahora que tendrás tu plata vas a poder pensar con cierta soltura en mudarte y, viste, eso de cambiar está bueno, te vas a sentir mejor. Entonces ahora también podrás retomar terapia porque, te acordás, ahora vas a tener tu plata. ¡Ah! ¡Terapia! Te vas a sentir mejor. Entonces ahora que estudiás lo que elegís, trabajás, volvés a terapia, ¡ya está!
Seguirás siendo tu misma miseria, ¡en toda su —tu— inmensidad! Pero estudiás, trabajás, visitás a tu psicoanalista y está todo bajo control.

¡Estás bajo control!

Pero estudiás, trabajás, visitás a tu psicoanalista y como seguís sintiendo que sos un compendio de vacuidad [sic], golpeá la puerta de al lado, un diagnóstico, unos papeles duplicados y quetiapina, sertralina, risperidona, clonazepam, qué sé yo qué más. Y está todo bajo control.
¡Momento! Alcohol no, drogas tampoco. ¡Pero no olvides ingerir las cuatro pastillas a la noche y las otras dos a la mañana! Y recordá: en caso de ataque de pánico, clonazepam sublingual.

Sos un sujeto extraordinario... Tan ordinario, tan del orden.

Sujeto a la vida.

«Nada permanece».
Che, el hastío sí.
No te preocupes, ¡en un rato te vas! —del pretérito del indicativo—.

Menudencias, sin más.



Stéphanie Pau Tombetta

jueves, 1 de octubre de 2015

CLXII

Entretanto

Haremos el amor
Haremos las paces
Haremos frío
Haremos tiempo
Haremos buena letra
Haremos quehaceres
Haremos despropósitos
Haremos regalos muecas viajes
Haremos estadísticas edificios puentes
Haremos historia orden memoria
Haremos juicios omisiones daño
Haremos lo imposible
Haremos lo mejor
Haremos el cambio
Haremos arte
Haremos falta
Haremos todo
Haremos nada
Haremos de cuenta que
Hacemos
El hacer que está hecho
Cerrado

Término que empezando terminó
Términos que no alcanzan a determinar
Que somos el umbral de lo ya terminado
Termino pensando.


Stéphanie Pau Tombetta

miércoles, 30 de septiembre de 2015

CLXI

Solemne
Llamarada llamada
Flamante amante
Incisivo ladino

El espacio que ausenta el viento
La salvación que presencia la risa
Los gritos enloquecen 
Llegué para vernos caer
Al fondo del pasillo
Líneas curvas
Salió el sol
Músculos contraen
Me estoy llevando
Esquivo

Posan nombres sobre mi piel

Olvidos atraviesan mi garganta
El amor me ha muerto

Si era la luminosidad o la musicalidad de tus palabras

Lo que quemaba.



Stéphanie Pau Tombetta

martes, 15 de septiembre de 2015

Voces

Hijos de una generación con miedo a desaparecer caer ser.

Quienes se van para irnos. ¿Seremos? Si nos dejaron idos.

Nacidos en el seno de lo desastroso.

De horror herederos. 

Recipientes de una contradicción incapaz de resolver. Epicentro insignificante de todas las tormentas de la existencia.

Sólo punto de origen y raudo olvido. ¿El relegamiento nos contiene? Siempre de absurdo.

Deprimidos.

Reprimidos, te grito, ¡no me escuches!

Supeditados a la indiferencia impuesta por lo mayor.

Hoy ya no alcanzo a vernos. Alguna vez lo hice: átomos disgregados, mas sujetos, sólo invitados al ceñimiento. 

Todo esto nos constituye y lo negamos a partir de ahora.

¿Será que llegamos de la mano de la demora? Qué importa aquel detalle, si ya supimos ser la nota al margen. Ahora, ¡ya!, seamos fruto de refutación.

Que lo disruptivo, claro está, es la sensibilidad, la empatía, la hermandad.

La urgencia de volvernos a la mirada: devolvernos. Ser-nos.

Atravesemos la virtualidad que nos acerca a lo lejano imposible. Convivamos escribiendo, dibujando, actuando, fotografiando.

Contagiémonos de «vos», que lo inter- sea nuestra enfermedad. Y, quién te dice, acaso también nos podemos llenar con nuestros vacíos.

Bailemos siguiendo el ritmo no siempre perceptible, las cicatrices nos marcan el compás.

Lo que sangramos nos llama a bailar, nos canta, nos cuenta. ¡No nos detengamos! Desde lo imperceptible, lo invisible, lo intangible, nos podemos rozar. No volvamos a invisibilizar.

En fin, no digo nada nuevo, sólo lo proclamo.

Proclamar, resignificar. Deconstruir-nos-.

Siéntanse libres de odiarme como ya lo hago yo. Siéntanme.

Emerge el duelo, duelo de una sola cara. Me dolés. Lo siento. Te siento. 



Stéphanie Pau Tombetta

jueves, 10 de septiembre de 2015

#

No hace falta

Es que la ropa ya no me viste
Es que los cuerpos ya no son espacios
—¿alguna vez lo habrán sido?—
Es que las palabras ya no me dicen
Es que las horas ya no me encuentran
Es que el temor ya no sujeta
Es que el descanso ya no tiene reparo
Es que el silencio ya no enmudece
—en vano, intenté callar y callarlo—
Es que ya veo todo y veo nada
Es que ya no distingo si día o noche
Es que ya no soporto la espera
Es que ya no necesito excusas
Es que ya no hay porqué 
Es que nunca hubo para qué
Es que nací un día y morí
Es que la consciencia elige
Es que durante este último durante 
¡Elijo!
Una canción
Un recuerdo
—una sonrisa— 
¡Por fin!
Mi entera ausencia.


Stéphanie Pau Tombetta

martes, 8 de septiembre de 2015

CLX

¡Ey!

Es la ufanación de tu mirada

donde mueren silencio y palabras:
¡somos la voracidad del viento!

Nos cerré en esta brisa de encuentro para abrirnos paso al vuelo.
Pérdida de gravedad y destierro; volarnos, colisionarnos, desdibujarnos.
Que vos en mí y yo de vos yo ya no sé.
¡Ah! ¡Tu mirada! Me quema.
Aun sin mirarte, te miro.
Vos permanecés intacta.
Te vuelo, ni ausencia ni viento.
Aún me hago falta.
Vos permanecés intacta.

Es la supensión el suelo del caduco umbral.
Sin fronteras, trascendencia de mi imaginario,
que bruma de vos, febril, me abrasa.

En mi plexo solar,
la curvatura de tu decir
que al mío desborda
y no hay caudal,
si vos no asomás
preciso: arrasás—.
Es tu vuelo mi vuelo,
se aja mi planear.

Pleamar
te.



Stéphanie Pau Tombetta

lunes, 31 de agosto de 2015

Mala formulación I

In absentia corporis


Fuera de mí —¿mí? ¿Qué «mí»? Si yo no me pronombre—. Fuera de todo —¿todo? ¿Qué «todo?» Si todo, nada—. 
Ya débil, caída, golpe de sismo. La suspensión perdió su libertad. Polvareda, se diluye en ella. 
Un blando movimiento —¿movimiento? ¿Qué «movimiento»? Si movimiento, inacción— y la fosa que cavó la ausencia —mía, de todxs, ¡mía!—.
Partículas, viento, otro soplido. Silencios anuncian, ¡gritan!, no hay volatilidad ulterior y algo dicen de un rumor, rumor de que algo a la noche le acaeció. ¿Sos vos? ¿Será que te habla?
Voces sin palabras se llenan la boca de quien pereció. Transparentes miradas de lo visto tornáronse blanquecinas, profundísimo blanco, lejano. 
De lo que veo: espejados ojos, mas no espejos. Masas cubiertas de musgo, putrefacción, inmovilidad —estadio simultáneo: movilidad—.
Y esta noche, bajo esta luna que en sangre —¿vino?— nos baña, sabernos nos quema.
Fulgurante tirana, obscenidad que nos funde para colisionar nuestras indecencias y perdernos, creernos, olvidarnos.
De un momento a otro.

Stéphanie Pau Tombetta

martes, 25 de agosto de 2015

CLIX

Sin reversa

Contra la caída del sol
Contra los nombres
Contra los sentidos
Contra este silencio que te llama
Contra esta llave que no te cierra
Contra la piel que me viste
Contra el verde profundo
Contra la mirada del cielo
Contra la lejanía
Contra el tiempo
Contra el regreso
Contra mí
Te quiero
Contracorriente
Contrarreloj
Contrapunto
A media voz
Vos que yo
Que yo te 
Absoluto.

Sin querer.


Stéphanie Pau Tombetta


lunes, 10 de agosto de 2015

CLVIII

Innominado —dice—


Invisibilidad hilada.
Visibilización: el sentir no dice.
Ni estructura ni orden.

Las tres de la madrugada.
Puedo no decir que extrañar me aplasta y me abandona.
Pero, a gritos, lo digo. Olvidé callar y pisar con mis pies.

En esta hora perdida.
Es el silencio el cóndor que naufraga
la profundidad de la luna, que a mi decir abreva.

La oscuridad me arrebata: no volveré a pronunciar.

Madrugada, semana.
¿Cómo sabrás que te sé? Si las palabras y el vuelo.
Si no lo sabés, ¿te sé? Si serenidad y transgresión.

Brisa crepuscular, último acorde: disipación de mi voz.



Stéphanie Pau Tombetta

martes, 21 de julio de 2015

CLVII

Términos, terminales.


Unas palabras quisieron decir
que las palabras quieren decir
que no quieren ser dichas.
Dijeron a quien, sonriente, predica:
de paradoja morimos.
¡Ah! Confluimos en el no ser.
No ser cuya cualidad nace y yace en-de ser, 
de ser decir, de no ser más que decir;
decir de lo que es sin ser lo que es.
¿Qué es lo que es?
Decir, sin querer.
A cualquiera, dije, queriendo no decirte.



Stéphanie Pau Tombetta

jueves, 9 de julio de 2015

CLVI

Instante que toda vida espera
de reojo
de olvido
de sangre
de espera
que espera
para no esperar más.

Gracias, vida.
Gracias, razón.
Gracias, dolor.

Gracias, ustedes.
Gracias, amigxs.
Gracias, extrañxs.

Gracias, alcohol,
Gracias, cielo.
Gracias, canción.

Gracias, sentidos.
Gracias, respeto.
Gracias, perdón.

Perdón, vos.
A ustedes, ¡perdón!
Cuerpo mío, perdón

Gracias, familia.
Gracias, belleza.
Gracias, amor.

Gracias, vida.
Gracias, palabras.
Gracias, muerte.

Adiós, verde.
Adiós, sol.
Adiós, vos.
Adiós, yo.

¡Gracias, vos!
¡Abrazos!
¿Yo qué te puedo decir?
 



Stéphanie Pau Tombetta

CLV

Si pudieses saber
Vida mía.
De mí, vida, muero. 
De mi vida, muero.

Otra noche hacia mañana,
no me fue algún sabor convidado.

No sabido sabor.
Aplasté el último cigarro.
Es que mis manos
pesan, destrozan.
Frágil, fracciones.

Es que nada sabe,
¡nadie sabe!
Nadie sabe saber.
Y todo es oropel.

No hay sedantes para la razón.
Mi seguir se aúna a la reflexión.
En copas se levanta la falta
para celebrarme en su posesión.

Y al mirar al espejo,
oí el sollozo del muerto.
Duele el eco.
Hasta la sangre
duelo.

Stéphanie Pau Tombetta

jueves, 2 de julio de 2015

De limitaciones, manifiesto.

Ni forma ni morfema.


Toda la vida me dijeron que Yo era ella y yo, claro, viví ese rol porque sí, de infante, de ignorante —lógicamente, en aquella inocencia-inconciencia, de mí y de todo lo demás—, de autómata, de siempre confiada en que si lo decían mis padres era porque, seguramente, así era. Yo era ella y no usaba vestiditos, ni pelo largo ni corto: medio un carré exagerado, el carré satánico de los noventa. Cada tanto me pintaba jugar con muñecas, también se daba que improvisábamos un fútbol de tres con mis hermanos. En épocas que vivimos en casas con parque, disfrutábamos del pasto, los árboles y allá, muy a lo lejos y difuminadxs, puedo ver cómo corríamos, jugábamos a las escondidas, pistolitas de agua en verano, enfrentamiento de grillos (perdón, grillos), treparnos a un pino y pasar horas ahí colgadxs. De todo. También jugaba con autitos, soldaditos, me encantaban. En alguna que otra ocasión hemos hecho planear barriletes. Nos dimos todos los gustos que pudimos. Y, aunque me resulte triste, poco recuerdo en detalle, pero siento, siento mucho ese recuerdo vago y qué ameno, me digo. Una infancia preciosa, llena de juegos y travesuras, en compañía de mis dos hermanos mayores —Hermana llegó ya en mi salida de la infancia—.
De la mano del olvido, doy un salto a los once o doce años: ya mi cuerpo y mi mente habían olvidado todo aquello de la infancia —lo había olvidado en serio—. Mi cuerpo, mi mente, mis emociones, todo ese compendio de de todo que hacen a un Yo, a mi Yo, empezaron a ser un espacio de dolor, de heridas, de vergüenza, de clausura, de bronca hacia quien estaba siendo, de incomprensión hacia aquel ser púber Stéphanie, mas también de sensación de incomprensión de parte de lxs demás hacia mí. Yo fui Stéphanie, una nena, una puberta, una adolescente. Y acá me detengo: no sé si fui esa nena, esa adolescente. A decir verdad, no sé quién fui o, bien, pienso, acaso lo que fui fue una búsqueda, la que me llevó —trajo— a quien vengo siendo hace unos años: Stéphanie, ni mujer ni varón, ¿entonces ni? No, Stéphanie, alguien y nadie, para quien no me conoce.  Ni ella ni él. De a ratos, mi cuerpo me sigue siendo un rincón —aunque ínfimo,enorme— de pudor, de sufrimiento, de encierro. Pero, ¡paremos la rotativas!, interviene la razón, entonces no, pudor de qué, por qué sufrimiento, qué me encierra. Esta —a veces, hasta atroz— incesante capacidad de pensar, reflexionar, ahondar, ahogarme, me dice: pudor de ser un cuerpo, un cuerpo que no soy y no, tampoco quisiera ser aquél otro ni aquél ni ni ni; sufrimiento por no saber, ¡no poder!, desplegarme en esta corporeidad como si fuese algo natural (¡como la respiración! Y qué terrible reparar en que la estoy accionando, sin saberlo, sabiéndolo), algo libre, algo que me haga sentir que soy yo, que este cuerpo también soy yo, este Yo de la conciencia a todo vapor, Yo que ama desesperadamente y habla y dice esto y no sé qué otra cosa, ya no me escucho. 
Entonces, continúo en este camino acaso introspectivo y... ¿encierro? Claro. Mi ser, mi esencia, lo más subyacente, todo eso de allá, no sé dónde está, pero está, limitado, oprimido, sujeto a la materia, a una forma tangible, tangible y de biología de «mujer», pero, ante todo, ¡a una forma! ¡Tangible! Una-forma-tangible, carne y huesos y bla, que de un momento para otro, naturalmente, serán de la descomposición. Rebasante de extrañeza y desesperación, miro —y sí, si estoy materializando estas palabras es porque intermedia un cuerpo. Obvio, che, pero qué tan obvio—, me miro, este cuerpo, esta mente, este Yo: ¿quién soy? ¿Quién quiero ser?
No lo sé. Pese a que no muy alentador, sé quién no soy: no soy ella, no soy él, no soy este cuerpo plenamente, no soy ese reflejo que me devuelven los espejos. Y, ¡momento!, soy mi mente, sí, con resuelta firmeza lo asevero, soy mis emociones, también (y si sentís es porque sos del cuerpo) Como todxs, una contradicción tras otra, mis pensamientos y mis sentires, tanto los más bellos como los más asoladores. Bueno, ¿y ahora? No sé, ¿ahora cómo me nombro? ¿Boludo? ¿Boluda? ¿Boludx? Qué sé yo, la lengua me come. Ni idea, creo que estoy más en esa equis que en otro morfema. Pero ni idea, eh. Estoy. Los motes me carcomen. 

Apartado cercano: anhelo fervorosamente que, algún día, en algún instante de la historia de la humanidad, dejemos de hablar en términos de géneros, ni binarios ni hacernos de su antítesis «no-género», qué de terquedad, si esa oposición tiene posibilidad de ser es, justamente, por su cualidad de ser. ¡Entonces no! Que no sea. Género, ¡no seas! ¡No seamos género! Decime pesimista, no me digas luchador: ya no seré, habré caducado. Pero en mi jocoso imaginario luce repleta de una alegría estupenda esa realidad. 

Ni idea. Soy. No entiendo mucho esto de ser. O sí. Soy Stéphanie. Stéphanie Pau Tombetta. Me encanta el café.

martes, 23 de junio de 2015

CLIV

Negativo y privativo


Indiferencia. Insipidez.
Disonancia. Desimperio.
Desangra. Derrama.
Descomposición.
Miasma. Quien soy.
Quién.

¿Qué mirada es la que mirar me hace?
¿Qué mirar es el que doler me duele?
¿Qué dolor es el que yace?
Yo, estoico, yacido, yaciendo.

Yo... Yo.

¿Qué es lo que nunca dije?
¿Qué me dice que, alguna vez, dije?
Borde, agua, fuga.
Poder de palabra.
Ambición de silencio.
Pudiente quien haya dicho.

Las melodías aúllan.
Entonces melopea.
Entonces huella.
Entonces mar.

Muere. Despierta. Duerme.
Desluce. Destierra. Desespera.
A deshora. Desanda. Andate.



Stéphanie Pau Tombetta

domingo, 21 de junio de 2015

CLIII (de otro extracto extraído)

(...)
¿Bufones de quiénes?
¿De paso de qué lugar?
¿Horas de qué registro?
¿Llamadxs a qué final?

Sucumbe
a la forma
del lagrimal
del agua
del vapor
del infinito
del vacío.

Recuerdo que olvido
que ya después no
que los pájaros
que las palabras.

¡Ya entendí todo!
¡Qué más da!
¡No volveré a caer!
¡Jamás!

Stéphanie Pau Tombetta.


Escrito roto IV

Mi letra no me dice.
El chicoteo de la lluvia no me calla.
El cielo me anuncia que es tarde.
Quise escribir para contarte.

[Polvillo]

Stéphanie Pau Tombetta


jueves, 18 de junio de 2015

CLII

El espacio que dejé

Todo tu néctar de jardín marchito hurté.
Mastiqué tus espinas de amarillento pasto.
En este sol obsceno me despigmenté 
y son mis áridos pies los que apisonan tus llamas.
          
Mi rostro se desanda, desangra,
rostro que no supe lucir. 
Tampoco aprehendí la imposición.
Son mis deseos vitales los del apócrifo.

Noûs subyugante a la moral del exilio,
tan añejo como este disparatado fluir,
esta distante historia de enfrentamientos.
En vano, nos digo, nunca supe decirnos.
No más que en términos y miradas fulminantes.

Yo no sé de moral.
Yo no sé de saber.
Yo no sé de mirar.
Yo no.

No quedan más distancias que conservar.
Es que nos alcancé, nos sacudí, nos perdí.
No queda lejos, colgajos de infamia,
sólo la última prórroga de absolución.

Yo que vapor de decir.
Yo que fruto de humo.
Yo que espiral de vacío.
Yo que no volveré a ser llamado.


Stéphanie Pau Tombetta


miércoles, 17 de junio de 2015

CLI

After your gaze
Aquella infinita profundidad beberé,
con cuentagotas coleccionaré tus mareamiradas
—profanación, mas no abuso—.

¡No sólo profundidad!
Hasta la asfixia.
Dulce.
Pálida.

La niebla hizo al encuentro,
el encuentro pronunció al anhelo,
el anhelo cernió a mi desesperación,
mi desesperación es mi llamado
y mi llamado ignora distancias.

¡Y somos!
Ahora mismo.
¡Acá!
En ningún lugar.
¡Ahí!
En todos lados.

Respiración, sincronía,
mis sentidos se empañan.
En gotas, en caída
para inundarnos.
Que hasta la asfixia,
infinita profundidad beberé.

El ahogo devino en ufanía de ensueño.
¿Vergel surrealista?
Al narcotismo me aventás.



Stéphanie Pau Tombetta

domingo, 14 de junio de 2015

CL

¡No ha lugar!

Reclamo
Todos mis movimientos
Todas las sombras que me alejaron
Todas las caídas que me abrazaron
Todos los pasos que desandé
Todos los careos con mi inconsciente
Toda la desidia con la que miré
Toda la culpa que encaucé
Toda la vulnerabilidad que me arrebató
Toda la ausencia que representé
Todos los cuerpos rotos que fui
Toda mi carne despellejada
Todos los motes que me cerraron
Todas las huidas en que deserté
Toda mi cualidad de absurdo
Toda la lógica que malgasté
Todo el respeto que me falté
Reclamo
¡Todo!

Reclamo 
Mi génesis primigenia
Mis dolores yacidos
Mis quejas ardientes
Mi más prematuro insomnio
Mis pueriles sonrisas
El zenit de mi afán
La saña con la que duelo
Toda mi conciencia
Mi plena ignorancia
La perturbación de mi alma
Mi muerte entera y por partes
Mi obituario vacío
Mi obra póstuma
Reclamo desamor
Mas no aversión
Reclamo
¡Nada!

(El olvido clama por memoria).

Stéphanie Pau Tombetta.