miércoles, 22 de octubre de 2014

En el fondo del fondo del fondo de algún fondo del fondo, si acaso hay algo allá en lo hondo.

Un café frío

El mandato social y su inherente tiranía. La internalización de la represión (auto, no-tan-auto). Qué estructura, sistema de relaciones, qué otras sino de poder. ¡Pero sos libre! De ellxs, de mí, del lenguaje, de Dios, de vos. La ignorancia, gran atadura. El conocimiento, ¡Mesías! ¡Sos libre! Y esxs necixs que fluyen en la flaqueza de la creencia en la fe, en el clero. ¡Y aquellxs otrxs que se arrastran seducidxs por lxs carismáticxs de la política! Nada saben.

¡Sos libre! Andá, viví. Conocés, conocés lo que yo no, lo que ellxs tampoco. Ah, ¡qué frescura habitará tu mente, tu cuerpo!
Pero cómo te vas a ir para allá, cómo te vas a alejar de tu comodidad. Si te paraliza tu arcón de temores, tanto que ni siquiera lo abriste alguna vez. Poco de vos conocés.
Mejor sentate acá, descansá, esperá. Quedate a recibir con agasajo a tu muerte, contemplala, seguí desfilando en tu oropel.

Pregono lo que no sé desde

la ignorancia
mi no saber
mi saber no saber
el conocimiento de mi ignorancia.
Ignorancia, un disfraz más
que de allá arriba nos calzan,
sin pregunta previa ni cautela.
Una astuta patraña que
con tinta, quiero decir, sangre, 
nos pretende grabar
e hipotecarnos a la vida del títere.
Su espejo alterado nos cedió
y ahora... desde la inmersión en la gran estafa, 
¿podremos saber cuántas identidades allí se cimentaron?
Pocas manos que en vos no piensan y manejan.
Tantas mentes a las que, descaradas extremidades, señorean.

—Entonces, ¿vos creés que podremos saber?
—Claro que sí. Acercate un poco y aquí reposemos, en este primer conocimiento y reconocimiento de conocer que no conocemos y de allí que conocemos.
—Déjemonos de ficciones, ya me digiere la noche. Y este hedor del que ignora...
—¿Ignorancia? ¿Qué?


Stéphanie Pau Tombetta

miércoles, 15 de octubre de 2014

CXXV

Mina
Oblonga expulsión.
Manos de invierno.
Espera de sangre.

Quedarte no te permite
y arrampla con tu partida,
antes de que batas tu último as,
as que para tu éxodo quisieras revelar.
Entonces te quedás
acaso con indiferencia,
acaso por hastío,
acaso por indecisión,
ese moho hediondo,
el que hasta por los poros respirás,
mismo lugar desde el que algo expulsás.
Nunca lo podés vomitar.
Moho de hace tantas lluvias de verano,
ignoto su exterminio, partículas también de gas.
Y, acaso por valentía —otrxs dirán cobardía—,
te quedás
y te prolongás,
te prolongás,
por la pendiente
hacia algún lugar.
Quizás, uno ya negado
o, por qué no,
el que ya está clausurado.
Y vos que bien sabés de cierres.
Y vos que naciste lacrado.
Mas no te desanimes
hoy tenés estas palabras.
Mañana, tal vez, otras,
y si hay futuro, que no lo sé,
puede que no vuelvas a tener más,
o nada, más que nada.
Mas no te desanimes,
hoy tengo estas palabras
¡y qué va!
Muerto ya estás,
no será la última
la que te acabará.



Stéphanie Pau Tombetta

miércoles, 8 de octubre de 2014

CXXIV

Transgresión
Enredo de sonrisas,
ebullición de besos,
marea de miradas.

Y qué otra cosa podía hacer sino acomodarte en mi más atractiva quimera.
¡Ah! Fáctica proposición. 
A tu encuentro, convergencia de fulgor —llamaradas, acaso—, anhelo y ser concurren. Instantáneamente, al más pleno transcurrir se entregan. Es que, decime, ¿podrían caber siquiera dos segundos de vacilación, de aquella vacilación que atañe a la duda, en tal apogeo? Absurdo de absurdos.
Y desde esta antiquísima carroza, invoqué a tu viento que, claro, me haría danzar.
...¡Y volé! Me salí. A vos, etérea, me arrojé.
De misterio, sorpresa, maravilla y certeza. Más allá de la materia, fuera de tiempo.


Y qué interesa, si me puedo zambullir en tu mirada 
and there ain't no war in my head.


Stéphanie Pau Tombetta

domingo, 5 de octubre de 2014

CXXIII

Arena de inventos

Tizne a las nubes esta sombra banal. 

Se sacude el viento e inmóvil recorre.
De ardor rebasada este agua,
en gotas y gotas se lanza
a sentir el frenesí del suicida.

Arrebato de las horas caídas,
reclusas en elípticos días.

Motín de muertos instantes.
Vuelo de hendidos silencios. 


En esta hora perdida,
un silencio que a sí se clama.


Stéphanie Pau Tombetta