miércoles, 30 de abril de 2014

CX

Nihil

Un palpitar
Súbita estridencia

La de los adioses
La que se silenciará

Abrazará al viento
No recuerdo más.


Stéphanie Pau Tombetta

lunes, 28 de abril de 2014

CIX

Exhortación matutina 
(aquella apariencia de porción del todo único fragmentario).


Cómo postular que mi pena ya no tiene palabras por no poder explicar que ya no tiene palabras. Entonces, ya bien tengo a saber: inefable se presenta. A ninguna lengua o, bien, amplío: no hay lenguaje al que pertenezca. ¿Y si no es comunicable por su imposibilidad de ser pensada? Ergo, ¿acaso será que, por no poder ser pensada, no sea? ¡Parece disolverse su ontología! Atemoriza sospechar que nunca haya sido, haber vivido sujeto a lo imposible, ¿a lo irreal?
Pero te digo que esta pena existe, no habría noûs —aquel esencialmente real o del que más correspondencia puede tener con esto que, a veces, concibo como «real», no hablo de lo aparente— que no la dilucidase. Mía, tuya, suya. Soy, alguien soy, y de la fracción que a alguno de mis Yo concierne, de y con ella discurro. No sin fundamento, afirmo: por ella te aterisarías. Y socava y recorre, tanto como corroe, y baja, se ancla, me roba a mis más leales secuaces, me hunde. Pronto no seré sino herrumbre —y ni siquiera—.


Stéphanie Pau Tombetta

viernes, 11 de abril de 2014

CVIII

Carmín

Neuralgia,
epicentro,
magma.

Espectador del fuego, otro más.
Cuerpo expectante de calor, ¡por fin!, calor.
Hablaré sólo por mí -¿quién soy?-:
llama que danza al son del viento,
débil abrazo del olvido.
¿Qué habrá de mi cuerpo? Acaso lo mismo que hay:
brasas expectantes de calor, ¡por fin!, calor.
Pero yo sólo quise hablar de mí.



Stéphanie Pau Tombetta