lunes, 30 de diciembre de 2013

C

Cautiva

Hoja en blanco,

vacuas letras y su pretensión de palabras,
acciones vacías, pretenciosas de ser vida.
¿Pero vida?
Si acá no hay más que muerte
y la que sucumbió, escriba con recuerdos
muertos.



Stéphanie Pau Tombetta

jueves, 26 de diciembre de 2013

XCIX

Un arrebato, sin más

De muerte les habla la nimia desgarrada.
De muerte embriagada sobrevive.
De muerte posesa reniega por haber nacido un día
para siempre
para nunca
para morir
para siempre
para nunca más.



Stéphanie Pau Tombetta

martes, 17 de diciembre de 2013

XCVIII

Sernoser

Cuando te suelten las cadenas,
    cuando asomes de la caverna,
        cuando la luz te bañe y no puedas verla,
            cuando seas libre, libertad de veras,
                    cuando no seas, serás.
                            Nunca fuiste, ya estabas muerto.



Stéphanie Pau Tombetta

martes, 10 de diciembre de 2013

XCVII

O polvo

Coto del ser,
del ánima también 
si acaso tenemos una,
territorio en el que elige yacer,
envases no retornables de muerte.
Toda una vida siendo cadáveres.



Stéphanie Pau Tombetta

viernes, 6 de diciembre de 2013

XCVI

Por la puerta de atrás

Las palabras que no dije.
Las sombras que no desnudé.
Los recuerdos que no guardé.
Las flores que no vi marchitar.
La dirección que no me orientó.
Los sonidos que no oí.
La calma que no esperé.
Las luces que no vi.
El regalo que no entregué.
Los pasos que no adelanté.
Las acciones que no movilicé.
Los besos que no di.
El amor que no me atravesó.
Los versos que no escribí.
El universo que no atomizaré.



Stéphanie Pau Tombetta

jueves, 28 de noviembre de 2013

XCIV

Título original: Sin certezas.
Rectificación: No más.

Ágata, hallazgo divino, te palpo para encontrarte.

Encarnación suave, mis párpados caen para soñarte.
Tejido de besos, me adentro para sentirte.
Ralentización del tiempo, finitud menguante, 
se enciende mi luna, busco mi reflejo en tus ojos acrisolados.



Stéphanie Pau Tombetta

martes, 26 de noviembre de 2013

XCIII

Dejate de palabras, no es más tu novela

El mundo a puñados, tanto, tan poco.
Refractario, por puñales hendido,
va al encuentro del peñasco y el colérico viento.
No será más tu día. Buenas noches.



Stéphanie Pau Tombetta

lunes, 18 de noviembre de 2013

XCII

Y todo lo que hagas diré

Le iba a desear un buen día, pero me dijo «buena suerte».
Esto ha sido demasiado y ella no lo sabe. 
Lo ignora, tanto como lo hace mi memoria.
Arrollada por este cielo, mismo infierno. Es ahora un difícil.
No sabrá esperar en esta inmunda antesala. 
Vida hija de la muerte, ella emergerá al futuro puro.
Cansada, sobre los recuerdos

Pd. Hoy tiene miedo.


Stéphanie Pau Tombetta

lunes, 11 de noviembre de 2013

XCI

Detrás de

La ocultación que une las líneas de mis manos, ¿qué encubrirá?
No consigo aprehender estas nimias extremidades, entonces:
¿qué hago con tanto hueso, carne y algo más que yace aquí?
Conjunto displicente, terreno habitado por escozor.
¿Y qué hay de mis ojos? Si me adentrara allí, ¿podría salir?
¿Y de mi mente? ¿Qué puedo decir de ella? Si habla por mí.
¿Pero mis pensamientos? ¿Sabrán algo de mí?
¿Mi pasado me recordará? ¿Y si ni siquiera me conoce?
¿Y mis aullidos? ¿Qué dicen ellos de mí?
¿Qué puedo hacer yo para salir?


Stéphanie Pau Tombetta

jueves, 7 de noviembre de 2013

XC

Desde el meollo

Una tormenta soy.
Sí, de aquéllas inestables, que no deciden si desplegar toda su furia escurrida en agua 
junto a su viento furibundo en unas horas, un día o varios. 
Soy ese cielo blanquecino que transmuta 
hasta dar con el matiz grisáceo más lóbrego y se cierra. 
Soy una incesante manifestación del clima damnificado, no menos que dañino. 
Soy una impetuosa caída. 
Soy naturaleza que anega terreno, ésa que también produce la danza de los árboles, 
aunque algunos resultan heridos y hasta perecen tras mi paso arrasador. 
Soy sabiduría volcada y que vuelca. 
Soy naturaleza viva, aquélla que se desquita con la vida 
y, luego, esta vida esquiva lo hace conmigo también. 
Soy naturaleza que mata y sucumbe.



Stéphanie Pau Tombetta

miércoles, 6 de noviembre de 2013

LXXXIX

Invisible

Somos tan corpóreos
y yo no puedo convivir debajo de esta coraza.

¿Dije "yo"? ¿Qué soy yo?
¿Seré un conjunto de partículas
o debiera precisar apenas un átomo entre tantos?
¿Seré lo que esta mente predica?
¿Seré palabras?
¿Seré dolor?
¿Seré pérdida?
¿Seré siempre nunca?
¿Seré vacío ornamentado?
¿Seré caída libre? 
libre, ¿libre de qué?.
¿Seré éter?
¿Acaso polvo?
¿Seré?



Stéphanie Pau Tombetta


domingo, 3 de noviembre de 2013

LXXXVIII

Allende

Ahondar en la cosa misma
para irme
para mirarla agazapada y temerosa
para sumergirme en ella
para sentirla
para ser ella
para irme.



Stéphanie Pau Tombetta

lunes, 28 de octubre de 2013

LXXXVII

Autopista descendiente.


Signos. Descubrimientos. Distracción. Puentes. Encuentros. 
Habla. Constelaciones. Partidas. Hogar. Pérdidas. Sol y luna. 
Verdades variadas. Música. Cielo. Infamia. Misterio. Combates. 
Inmóvil pavimento. Presencia de ausencias. Juego de libertad. 
Amor (des). Saltos de mares. Belleza. Olor, olor a dolor. Aroma. Miradas expectantes. Papeles y tinta. Esperanza. Espejismo. 
Caídas. Besos. Letras danzantes. Tazas y platos. Minucias. 
Manos escribas. Silencio. Control. Abstracción. Humo. 
Llamas abrasantes. Cuerpos, envases, cadáveres. Movimiento. Transmutación. Menos, cuando falta. Creer, creer no. Indiferencia. Sombras y siluetas. No ser. Ser. No. Memoria. 
Viajeros. Adiós. Última palabra. Muerte.
¿Será cosa seria, che?


Stéphanie Pau Tombetta

viernes, 25 de octubre de 2013

LXXXVI

Un papel, algunas letras

Un espejo, ¿sos vos?
¿Quién está allí en aquel reflejo?
Infinito reproducido.
¿Infinito de qué?
Tan comprimido,
tan sujeto,
tan atado.

Un espejo, 
el infinito,
no más que espejismo
de lo que sos,
de la condena
que no cesa,
no da tregua.

Y esta vida
y este mundo
y este cuerpo
y esta novela.

Prólogo e introducción,
cuerpo estructurado.
Ni siquiera epílogo,
final.


Stéphanie Pau Tombetta

jueves, 24 de octubre de 2013

LXXXV

Recién llegados

Vamos, pero ya volvimos.
Volvimos y no fuimos.
Fuimos lo que nunca hemos sido.
Sin aterrizar, ya partimos.



Stéphanie Pau Tombetta

martes, 22 de octubre de 2013

LXXXIV

Antes del ocaso

Tambalea, prófugo del día,
corre y se abandona en una esquina perdida.
Aletargado, rendido ante la censura,
lejano a vos, lejano a mí,
olvidado de sí.



Stéphanie Pau Tombetta

jueves, 17 de octubre de 2013

LXXXIII

Subiectus

Hilo orientador,
hilo sin enhebrar
hacia cualquier lugar,
hilo y dos puntas
y vos, allá,
mientras que
yo, algo acá,
también allá.
Vos, yo,
gato y ratón,
no nos encontramos
y cuando...
Vos, yo,
desencuentros sin ton ni son,
expectantes de pasión
y cuando...
Vos, yo,
versos libres y palabras regocijantes,
la vehemencia de serte parte
y cuando...
Sustancia y falta de sustento,
ahora en superficie sujetada
y cuando...
Escribo y te siento,
el tiempo se burla de mí,
y cuando...
Buscarte a mi lado,
curvaturas,
viajar, zozobrar.


Stéphanie Pau Tombetta

martes, 15 de octubre de 2013

LXXXII


La vida te desnuda y allí corres.
Caudal de días, llanto inmóvil.
Lágrimas de maniquí, allá, detrás de la vitrina. 
Cautivo del tiempo, poseso de la esperanza
de lo que no conocés, jamás asomará.

Noches de ensoñación y relato asolador.
Efervesce la razón, caduca tu potencialidad.
¿Libertad? La ficción de la realidad.
Se aproxima, zumba en tu oreja,
jadeante, oigo su respiración.



Stéphanie Pau Tombetta


domingo, 13 de octubre de 2013

LXXXI

Vago

Cuarta dimensión en fuga.
Polvo volátil, aproximación.
Celeste y verde dejarán de ser sin mi contemplación.



Stéphanie Pau Tombetta

miércoles, 9 de octubre de 2013

LXXX

Poema roto


Adónde te llevará la brisa que te acaricia y agrieta la piel.
La dualidad de ser un ser y no ser. 
En tanto, zozobrar en altamar.
Hoy fluíste en el caudal, mañana reinarás en la tormenta.
Yo ya me habré ido, carne pálida. Es esta mi naturaleza.




Stéphanie Pau Tombetta

lunes, 7 de octubre de 2013

LXXIX


Retratada en su mirada,
camina en sus pies.
Caída libre a su alma inhabitada.



Stéphanie Pau Tombetta

miércoles, 2 de octubre de 2013

LXXVIII


Olvida el futuro para sobrevivir.
Su presente no aprende del pasado.
Hoy es muy tarde, ya pasó.



Stéphanie Pau Tombetta

martes, 1 de octubre de 2013

Ecos del temblor.


Te guardé entre mis libros preferidos. 
Te pensé oliendo el más dulce aroma de flores que me seducen
 (siempre menos de lo que vos podrías hacerlo).
Te escuché en el más puro silencio
 y, así, acariciar cada una de tus palabras. 
Te observé como a aquellos árboles de mi infancia
 para clavarte en mis ojos e impregnarme de vos. 
Te soñé noches y tardes porque ya te radicaste en mi acá
(y vos vivís en libertad).
Te olvidé para recordarte una y otra vez y sentirte a mi lado
 (tan lejos estamos).
Te conservo en la ilusión, habitás mi anhelo. 
Te quise para quererte, 
te quiero para cuidarte. 
Te quiero porque...
Te quiero.



Stéphanie Pau Tombetta

lunes, 30 de septiembre de 2013

LXXVII


Fuego te consumará,
pronto como la niebla se disipe
y el cielo se despliegue 
con su celeste del ocaso.

Versos te relegarán,
palabras en extravío:
ya no "yo", ya no "vos",
ya no nada, más que nada.

Etéreo, sólo aire,
y el canto tenue del pájaro
en la rama del árbol
que solías frecuentar.

Fuego, cenizas volátiles.
Palabras, evocación del olvido.
Aire, vuelo ausente.
¿Quedó algo allí?



Stéphanie Pau Tombetta

domingo, 29 de septiembre de 2013

LXXVI


Exiliada en la noche,
viajera del desierto,
amante del viento,
aliada del silencio.




Stéphanie Pau Tombetta

viernes, 27 de septiembre de 2013

LXXV


Sonrisa, cobertura de polvo.
Visión, llanto nebuloso.
Figuras, manos muertas que cuelgan. 
Vos y yo, trozos del abyecto ayer.



Stéphanie Pau Tombetta

miércoles, 25 de septiembre de 2013

LXXIV

Desmayo

Lo afinca en aquel lugar.
No lo quiere curar, no lo quiere soltar.
Pena por sus glorias, ríe en sus llantos.
Construye un mural, aparece y se va.
Búsquenlo allá.



Stéphanie Pau Tombetta

miércoles, 18 de septiembre de 2013

LXXIII

Mutis

Péndulo inquieto,
lenguaje fuera de control,
confesiones de la transgresión,
sonrisa de astros exiliados,
enigmas olvidados por tu voz.



Stéphanie Pau Tombetta

lunes, 16 de septiembre de 2013

LXXII


Hamacas inmóviles,
cadenas perpetuadas al olvido.
Puertas del silencio,
vaivenes balbucean lo indecible.
Simulacro de vuelo desnudo,
la penumbra de la falacia.
El rumor de lo imposible,
lo jamás cognoscible.
El cielo llora esta clausura, 
ni siquiera el destino logra evadirse.



Stéphanie Pau Tombetta

martes, 10 de septiembre de 2013

LXXI


Lo demás es un soplo inocente

Noches desnudas,
manos sin cabeza,
muertos en ataúdes.

Pegado a las líneas desfiguradas,
al resabio banal de la noche anterior,
a las hojas secas y a los pálidos huesos,
a las imágenes fugadas de los juguetes,
al ordenamiento de las cosas y las palabras,
al sinfín de situaciones de finitud,
a la excomulgación del jardín y las flores,
a los ojos que miran y no devuelven,
a la languidez en el abandono del sol,
al delirio de la conciencia inaprensible,
a la rebelión que nunca se estrenó,
al aventado amor encantador,
al límite de lo poco que queda por decir,
al cuentagotas de los días que vendrán.


Stéphanie Pau Tombetta

domingo, 8 de septiembre de 2013

LXX


Luna abandónica, esta noche te hospedará.
Alma inhóspita, revelará su clausura hoy expedita.
Retoño invernal, luminosidad lo alimentará.

Calígine de eclipse solar, no impedirá venerar tu amor primaveral.
Diáspora emocional y hoy se prolonga hacia el "quizás"
si es que hay allá, si corre agua en este manantial.



Stéphanie Pau Tombetta

viernes, 6 de septiembre de 2013

LXIX

Venus

Contaminame con tu amarillo esclarecido, 
desvelame la luz a la que no puedo llegar. 

Me desvanezco en tu idílica divinidad,
me valdré como tu piedra irisada.

Instalame en la fecundidad de tu tierra, 
mi meollo y voluntad están posesas.


Stéphanie Pau Tombetta

martes, 3 de septiembre de 2013

LXIII


Camuflaje en búsqueda de salida.
Fuerza inmanente, magnetita.
Atascamiento ante la evidencia subversiva.
Sabe la verdad: contractura.



Stéphanie Pau Tombetta

domingo, 1 de septiembre de 2013

LXII


Recuerda y no puede ir hacia atrás,
trae apenas alguna migaja del pasado.
Y esta nostalgia del futuro, ¡ya partió!



Stéphanie Pau Tombetta

jueves, 29 de agosto de 2013

¿Ponerle nombre a lo inefable?

Por el cauce
Y es tan tarde, tan tarde, ya te quiero. 
Se encuentran, se escurren. Juegan a ser dos fugitivos de la vida.
Se quieren, es su juego. Se zambullen a la actividad lúdica: se miran, se palpan, voces y miradas, procuran diversión en un fisgoneo, imaginan un barranco y por él ruedan hasta dejarse caer.
Arrastrados en el brío se entregan. 
Anhelo, versos y licuado de besos.
Y siempre va a ser temprano, aunque ya sea tarde. 
Salto. Retozo. Juego.
 Te quiero.



Stéphanie Pau Tombetta

martes, 27 de agosto de 2013

LXI


Las inclemencias de mi tiempo arrasan,
el vacío inunda y devasta mis espacios.

Tu amor recursivo me envuelve, refulgente terneza,

atravieso a la sombría seductora y reverdezco.

En la reverberación de este nuevo alborear de flores amarillas, 

me impulso a dar el salto más acertado y me apoltrono a tu lado.



Stéphanie Pau Tombetta

martes, 20 de agosto de 2013

LX


Hacia el interior, el alma.
Más hondo, el dolor encarnado.
Una decisión en la lista de espera.



Stéphanie Pau Tombetta

sábado, 17 de agosto de 2013

LIX

Crepuscular

Si me habré perdido para encontrarte,
que te hallé sin buscarte,
que de mí te apoderaste y no titubeé al entregarme.


Stéphanie Pau Tombetta

martes, 13 de agosto de 2013

LVIII


En la perdición de la vida,
en el ocaso hasta de las palabras,
tu mirada encontré y de tu lejanía me alejaré.


Stéphanie Pau Tombetta

sábado, 10 de agosto de 2013

LVII


Besar una llama entre las cenizas de la muerte.
Oír el llamado de las campanas del averno.
Hoy me quedo, propongo mi renacimiento.


Stéphanie Pau Tombetta

miércoles, 7 de agosto de 2013

Uno más, uno menos.

Aturdimiento

            Y ya sabía la respuesta, también la conocida y trajinosa salida. Me hizo la pregunta, quedé petrificado, mi lengua se escabulló; su pregunta y sólo el rechinar de mis dientes. Cómo decirle con claridad aquello que pienso y tanto ansío. Qué funesta situación, che. Sólo me miro, me inspecciono para tener la certeza de no darle algún mensaje subrepticio con mi parpadear o, tal vez, que mi mirada delatora se lo contara. Un autorretrato único, les puedo asegurar.
            Me zambullí en la ilusión de vida que todavía cabía en mí para seguir. Allí me mantuve. Me sentía pegajoso, una larga conversación y esa pregunta, como si con lo demás no le hubiese bastado a mi inconformismo. Y ella, su forma de mirarme, de revisar que lo que estuviese por salir resonando de mi boca no fuese lo que jamás habría querido oír.
            Estaba sólo invitado a nadar ese momento. Qué le importa ahora a ella mi cargamento, mi pasado. Le interesa conocer alguna minucia de mi futuro, el que sin haber llegado, ya me ha convertido en uno más de sus condenados. Pero la pregunta y su consecuente respuesta, eso que ella añora. Y yo, yo qué, el futuro ya va a llegar, en tanto voy a dejar que el tiempo haga de las suyas conmigo.
            Sentí cómo mi mente se convirtió en un mar, puro oleaje incontrolable, violentos pensamientos sumergidos en turbulentas aguas querían salir a flote, respirar, sólo una bocanada de aire y ya, un alivio. Pero qué es un alivio sino un trozo fugaz de falso bienestar. Yo me voy a volver a ahogar.
            Y no lo iba a poder evitar, una devolución tenía que darle, y cómo me apena no ser compinche de la mentira. Hubiese querido leer mi guión y expeler este pasaje. Mi guión de vida, ¿alguien lo tendrá? Yo no quiero seguir interpretando este papel, hace mucho se quebró. La inercia me despojo de él, de la vida, el dolor me tiene alquilado y me mantiene con azotes de este lado, flagelado. Incrédulo, aquí sigo y no le puedo contestar.
            Siempre viviendo conmigo, durmiendo solo, caminando solo en medio de multitudes de cuerpos manejados que nada de mí saben y si un “algo” supiesen, huirían despavoridamente porque, si me preguntás, yo te diría que todos deberíamos estar muertos. Así moriré a solas, yo y todos los que somos acá adentro, a solas.
            Perdoname si tanto me cuesta mirarte y decirte algo. Te contaría más sobre mis glorias, mis penas ya te las sabés de memoria, siempre fui tan reiterativo acerca de ellas. Pero ni una palabra puedo siquiera balbucear, estoy helado, muerto de miedo.
Ya nadie me puede salvar. Todos tus intentos y los de los demás, tu afable compañía, tanto para seguir clavando mis pies en arenas movedizas, tantos remolinos más que me envolverán y arrasarán sin siquiera rozar el hastío. Vos de ese lado junto a los demás y yo, acá, inundado por el vacío que nunca me dejó de atosigar, por la vil desesperanza que se apodera de cada escaso viso de tranquilidad. Reposo mi cuerpo sobre las trizas de dicha que alguna vez ciertamente pude palpar, la que hoy ya ni siquiera está posibilitada a ser una ilusión. Navego en la desidia de la vida, ésta que me tiene sin cuidado. Un naufragio a la deriva o a la nada misma y digo: ojalá pudiese tomar esa forma concreta y abandonarme para nunca retornar, si total ya no va a haber mañana.
«La vida me engañó, querida –más bien, amada con furia–», sólo lo pensé pasajeramente, no imaginé decírselo.
            Mis movimientos son en forma de espiral y sé que así van a continuar hasta que yo, sólo yo, les dé el merecido final.
            Qué pusilánime, estoy acá sentado junto al silencio. «Se lo tengo que decir», me aseguré. Su mirada expectante de al menos una expresión, un gesto y aunque sea intentar descifrarme. Sus pómulos rosados que me hacen rememorar todo el camino junto a ella transitado, toda una vida, mi vida.
«Fenecer», muy por lo bajo y tajantemente pronuncié. No quería escucharme, me pidió que se lo repitiese. Lo hice: «Fenecer, al igual que vos, al igual que todos. Yo estoy a su espera». Se lo dije como si realmente estuviese aguardando dulcemente aquel momento.
No quise ver su reacción, quizás porque ya sabía cómo se iban a desmoronar sus pliegues y la catarata que de sus lagrimales vendría a tierra.
Nunca me entendería y tenía esa certeza desde el preciso instante en que se atrevió a preguntarme qué estaba esperando de la vida.
Al fin y al cabo, ya no importaba su compasión, mucho menos alguna difícilmente lograda empatía. Yo ya estoy excomulgado de la vida y soy un preso de mis miserias.
Ella no me entendió y jamás podrá hacerlo, yo no podré entender este fenómeno al que llamamos “vida”, simplemente no creo en ella. Supongo que pronto tendré que hacerlo. Va a estar bien.
Qué lástima ser estos envases de muerte que somos Y sí, nacimos para morir.



Stéphanie Pau Tombetta

martes, 6 de agosto de 2013

LVI


Hallo

Jaula sin llave, ni siquiera sé si tendrá cerradura.
Voces estrepitosas me confunden en el estupor de esta condena.
Si aunque sea hubiese sabido que no tiene puerta.



Stéphanie Pau Tombetta

viernes, 2 de agosto de 2013

LV


Fluir en la cotidianidad, mirar y sólo observar.
Cada uno de todos los días, la acción.
Cómo desprenderse de este hacer sin trascender.



Stéphanie Pau Tombetta

miércoles, 31 de julio de 2013

LIV


La desesperanza, el sinsabor,
el sopor se apaciguó al oír tu voz.
Melodía tenaz de pájaro de vuelo celestial.


Stéphanie Pau Tombetta

lunes, 29 de julio de 2013

LIII

Oscuridad impune,
llanto invernal,
carámbano punzante.

El frío tiene miedo, el miedo me contrae.
El desasosiego y su ubicua silueta.
Parto hacia lo incierto. Desaceleramiento.
Arrancame la esperanza de vivir en esta gélida oquedad.


Stéphanie Pau Tombetta

domingo, 28 de julio de 2013

LII


Destellos la acobijan.
Se desvanecen en su interior.

Estampida en frenesí,
engendra el estallido.

Polvo de tierra vagando en derredor.
Sucumbe implorando salvación.


Stephanie Pau Tombetta

jueves, 25 de julio de 2013

LI


Estalactitas, gotas heladas recorriendo la cara.
Esta vida desdeñosa que te margina y ya, a un lado.
Deseos ateridos por la voracidad de este invierno en frenesí.



Stéphanie Pau Tombetta

martes, 23 de julio de 2013

L


El murmullo del aire,
el secreto universal de los árboles,
la visión microscópica de las nubes,
el campo florar en tu sonrisa fulgurante,
mis días huérfanos adoptados por tus brazos bragados. 



Stéphanie Pau Tombetta